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Club del Citroën 2CV y el Citroën CX del Perú

Historia del Citroën 2CV y el Citroën CX :

              Citroën 2CV
A mediados de los años 30, Pierre-Jules Boulanger decide crear el primer automóvil popular. Su voluntad estaba clara: quería un vehículo cómodo, sencillo, por supuesto, barato, y capaz de transportar a varias personas, así como su equipaje, sobre todo tipo de terreno.
Para hacer su sueño realidad, consigue los servicios de André Lefebvre como ingeniero y de Flaminio Bertoni, llamado "dedos de oro", como diseñador. Este equipo va dar origen a uno de los más grandes mitos automovilísticos del siglo XX: el 2CV.
En 1937, el primer prototipo está listo. Llamado TPV, "Très Petite Voiture" (auto muy pequeño), el proceso de creación de este prototipo necesitará cuarenta y ocho modelos suplementarios hasta 1939, antes de obtener la versión definitiva del eterno 2CV.
Cuando toda Francia espera el lanzamiento oficial del 2CV, previsto para octubre en el Salón del Automóvil, estalla la guerra en septiembre. Durante la guerra, Pierre-Jules Boulanger continúa sus pruebas lejos de las miradas alemanas, con el fin de perfeccionar su obra.
Habría que esperar a octubre de 1948, y al Salón del Automóvil, para que el 2CV fuera presentado por fin al público. Tuvo un éxito popular sin precedentes. La gente se apiñaba en el stand de Citroën y la libreta de pedidos se llenaba a simple vista. La fabricación comienza en junio de 1949 pero los plazos de entrega son largos. Para obtener su 2CV algunos clientes deben esperar ¡hasta siete años! A partir de los años 50, la producción se acelera y las versiones del 2CV son cada vez más numerosas: vehículos comerciales ligeros y modelos como el Rando-Raid, Dolly, Charleston, Club... El 2CV no deja de asombrar.

 Por sus características, los Citroën 2CV sólo participaban en la clase menor del Turismo en Grandes Premios o en competencias extensas como la Vuelta del Noroeste o de La Manzana. En el Gran Premio 1961, contando con apoyo de fábrica, largaron 4 Citroen 2 CV (Biasutto, Reginato y los hermanos Céspedes), consiguiendo todos arribar al final, siendo la única marca que pudo lograr en un Gran Premio una efectividad del 100 % en arribos. (Foto revista Automundo)

En febrero de 1989 cesa la producción francesa del 2CV. Después de 3.868.633 de unidades vendidas, el último 2CV sale de la fábrica de Mangualde, en Portugal, el 27 de julio de 1990 a las 16 horas. Es el fin de la producción de este auto mítico y el comienzo de otra historia: la del 2CV y sus enamorados a través de todos los clubes Citroën. Indiscutiblemente, el 2CV es inmortal.

               Citroën CX
El Citroën CX fue presentado en el Salón de París de 1974 como el sustituto del revolucionario DS, el afamado “Tiburón”, otro automóvil de resonancias futuristas y, posiblemente el coche más importante de la historia de la automoción. Con este precedente difícil lo tenía el nuevo modelo. Sin embargo su diseño, inspirado en el GS de 1970 aunque más atrevido, se mantuvo durante 15 años sin que a penas el tiempo hiciera mella en él. De hecho, CX quiere decir coeficiente aerodinámico en francés, y refleja perfectamente la clase de coche que era. Este diseño original permaneció inalterado hasta 1982 en que se ensancharon los guardabarros delanteros, y 1986 en que se modifica el interior. Pero no sólo su aspecto externo era especial. La suspensión hidroneumática que ya equipaba el “Tiburón” es perfeccionada, y es la que permitía modificar la altura de la carrocería cuando el coche arrancaba (eso que tanto impresionaba mi infantil imaginación). Además, la misma suspensión se endurecía según aumentase la velocidad. Lo mismo sucedía con la dirección, que también incorporaba un mecanismo por el cual tras girar el volante, éste volvía a su posición inicial automáticamente. Hay que comprender que para la época toda esta tecnología era el no-va-más, lo que unido al agresivo y avanzado aspecto del coche, lo hacen uno de los automóviles más revolucionarios de la historia de los automóviles.

La vida del CX vio su fin en 1989 cuando el Citroën XM (otro prodigio) lo sustituyó convirtiéndolo así en pasto de la leyenda, viva eso sí, pues aún se ven algunos por esas carreteras de Dios. A mí sigue impresionándome como el primer día cuando veo alguno, y francamente preferiría poseer un ejemplar antes que un Citroën moderno, o cualquier anodino auto actual.

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